Ingredientes:
Para la base:
150 g de galletas maría o digestive
70 g de mantequilla
Para el relleno
200 ml de creme fraîche (nata fresca. Se puede usar normal si no la encuentras)
400 g de leche condensada (1 bote pequeño)
600 g queso crema (Philadelphia o similar, mejor a temperatura ambiente)
1 paquete de preparado para flan
Para la cobertura:
300 gr de fresas
Una hoja de gelatina (opcional)
zumo de medio limón
3 cucharadas de azúcar
Preparación:
Preparar la base de nuestra tarta de galleta. Para ello, trituramos las galletas con ayuda de un robot de cocina, o metiéndolas dentro de una bolsa y golpeándolas con un rodillo, hasta obtener un polvo de galleta fino. Derretimos la mantequilla y mezclamos con la galleta en polvo (debe quedar como arena mojada). Cubrimos la base de un molde desmontable de 20 a 24 cm con papel de hornear, distribuimos encima la masa de galleta, presionando bien, e introducimos en el congelador mientras preparamos el relleno de nuestra tarta de queso.
A continuación preparamos el relleno de crema de queso. Ponemos todos los ingredientes en un caldero a fuego bajo, removemos con energía hasta que se haya disuelto el sobre de flan y no haya grumos, subimos el fuego y seguimos removiendo sin parar hasta que hierva, como unos 10 minutos. Retiramos del fuego, y vertemos la crema de queso sobre la base de galleta que teníamos preparada. Llevamos a frigorífico al menos un par de horas, mejor de un día para otro.

Distribuimos la salsa de frambuesa sobre la tarta y se metemos de nuevo en la nevera hasta que vayamos a consumirla. (si no vamos a usar gelatina, basta con triturar las fresas, el azúcar y el zumo de limón y verter por encima)